Nada, es lo que tengo en este momento, si me preguntan lo que tengo no podría responder ya que no tengo ni palabras para ello. Sólo ganas de llorar, intento desviar mi mirada a otro lado pero lo único que veo es nada. Estás pequeño, ante un mundo entero, como si estuvieras en alta mar, solo, en la nada, intentando salir a flote, pero te tienes que dar cuenta de que nada ni nadie te puede ayudar, tú te resistes y te apoyas en cualquier trozo de metal en la marea vivaz que te traga hasta la profundidad y, aunque el mar te lleve hacia las profundidades tu pensarás que aún tienes una mínima posibilidad, ¡pero no tienes nada!. Todo son mentiras que te cuelan durante toda una vida, para que estés tranquilo y no armes barullo, cada uno tiene sus planes, pero, cuando vayas a la tumba ¿ qué te llevarás? Nada... Ni un solo recuerdo, ni una sola mirada, ni un sentimiento. Quizás esto parezca tétrico, pero hay que aceptar la verdad, unos piensan que se irá al cielo, otros no, otros que serán fantasmas... tantos sueños, estropeados por una carretera que se queda sin asfalto y que acaba en un acantilado. El tema de la vida y la muerte lo trataremos más profundamente en otra reflexión, a veces me desvio, porque cuando piensas, piensas en varias cosas pero yo ahora mismo sólo intento comunicar una: nada.
Pueden disfrutar la vida de varios modos, pero saben que no quedará nada, eso es lo que a unos le echan para atrás, a otros para adelante, yo aún no estoy posicionado en ninguna de esas, estoy estancado, pero pronto se me pasará, como la mayoría de las cosas: la vida, el amor, el tiempo, la familia, los amigos, los momentos, los sentimientos, los lugares, las canciones que nos recuerdan a algo o alguien... todo acaba desvaneciendose un día tormentoso en el que nos arrebatan en menos de una milésima de segundo toda una vida, quedando como ya dije, en nada.
Podría seguir escribiendo durante horas sobre la nada pero prefiero dejarlo aquí.
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Sersuas
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